viernes, 30 de noviembre de 2007

VEEDURÍAS Y OBSSERVATORIOS




VER DESDE LA CIUDADANÍA


Los observatorios y las veedurías de medios provienen de los procesos sociales comunicativos relacionados con movimientos, afirmaciones y confrontaciones de la sociedad; son lugares de construcción de ciudadanía y responden a objetivos estratégicos dentro de proyectos sociales y políticos en experiencias comunitarias. La comunicación ocupa un lugar preponderante en la sociedad en general, y al mismo tiempo el centro de intereses económicos o culturales, además de las prácticas políticas. Los medios hacen manifiesta la crisis a través de la representación de los problemas sociales, de lo que se dice contrapuesto a lo que se espera de la información, de precisar reguladores sociales, de ignorar unos temas y de legitimar otros; tal crisis abarca incluso a los modelos de construcción de información, del periodismo y de los mismos medios, lo que hace necesario transformar la legislación para garantizar un manejo democrático. Los temas debatibles son la libertad de expresión, la competencia y los monopolios comunicativos, las relaciones entre la Institución y la Información, el modo de la propiedad de los medios, las reglas del juego de las empresas mediáticas, sistemas de regulación y control del poder de los medios así como su responsabilidad social. La crítica más profusa es que los medios desarrollan intereses ajenos a la comunidad y sus necesidades, dirigidos por intereses particulares al grado de vender su independencia informativa, cuestionando desde su exigua diversidad, los modos de construcción de la agenda, su bajo pluralismo y la distorsión de la información. Algunos conceptos que se encuentran en la constitución de los observatorios y las veedurías de medios, son la propia condición del ver y observar. Existen dos ideas relacionadas con su función de observación social: lo que se ve es lo que realmente existe en algún lugar o en una interacción de lugares y que el observar no busca una visión perfecta sino afirma que se necesitan diversas miradas para comprender el prisma social, por una exigencia de complementariedad. Un segundo concepto es la reconsideración del problema de la representación, explicado desde su propio funcionamiento con respecto a la exploración de formas de representación de la sociedad a través de la comunicación, además desde su tarea de representación social. Una tercera acepción es que lo que se ve de las figuras sociales es mucho más de lo que pasa en los medios; otra es la insistencia de conectar la mirada y la acción; por última el convencimiento de la importancia de las relaciones de los medios con el ejercicio de la ciudadanía. Los observatorios tienen estructuras diferentes y orígenes diversos así como distintos grados de evolución ya que algunos apenas comienzan y otros gozan de una presencia en sus países; otra diferencia es la ubicación política y las propuestas metodológicas que plantean de acuerdo a los objetivos que persiguen. El monitoreo es una característica común a todos los observatorios, ya que los medios realizan un seguimiento de la información yendo más allá de los contenidos en las relaciones entre ciudadanos y la información. Los docentes deben ubicar al alumno en reconocer la importancia de la comunicación para lograr que exista una democracia, fortaleciendo los derechos que tienen como ciudadanos para recibir una información veraz y plural, con una autonomía para buscar la participación en la elaboración de agendas públicas y en general el formar parte de una ciudadanía comunicativa.
MEDIOS : ¿DESDE DÓNDE PENSAR LA ACCIÓN CIUDADANA?
Un sector social está constituido por los medios masivos de comunicación; las estrategias que se aplican alrededor del derecho a la información involucran a toda la ciudadanía, que tiene una percepción de los medios; de esto se desprenden una serie de consideraciones como el diferenciar lo que es ser público, consumidor y ciudadano. El público se compone de grupos que tienen comportamientos que permiten la adhesión de la interacción estable con un tipo de personas que lo interpela de algún modo, permite reconocerse como parte de un grupo que lleva a cabo las mismas acciones, compartiendo e interactuando en formas variadas en una total identificación. El consumidor es quien adquiere o usa un bien o un producto cultural, pero no ha construido una vinculación estable y por lo tanto no tienen la condición de público porque no implica acción, adhesión, rechazo, crítica, gusto, etc., el ver un programa no equivale a formar parte de su público. La ciudadanía es la reivindicación y reconocimientos de obligaciones y derechos de una persona frente a un poder; si tal poder viene fragmentado desde diversos focos, entonces la ciudadanía se debe redefinir en términos de múltiples campos de su ejercicio; ésta se adquiere a través de la práctica social, política y cultural. Las estrategias imaginables deben abarcar el reconocer los derechos frente al poder representado en y por los medios y las obligaciones que garanticen tales derechos; en las estrategias se deben asumir a las personas como ciudadanos y públicos de los medios. El público ha sido superado física y simbólicamente por el exceso de bienes, tiene la certeza de no poder intervenir con excepción de su consumo de forma individual, por lo que rechaza lo tendencioso, la imposición de opiniones de los que comunican o la elaboración de agendas únicas. El público demanda programas que ayuden al desarrollo, su educación y la formación de una opinión, para ello se necesita tener datos precisos, que se investiguen los sucesos y que les den seguimiento a los hechos para tener un panorama completo de la noticia, acompañado de la sensibilidad social manifiesta de los comunicadores, sin que estos traten de imponer sus puntos de vista. Las características anteriores no pertenecen a casi ningún programa informativo y el público tiene conciencia de ello, lo que es imputado al carácter comercial de los medios y sus relaciones con el sector de poder, asumiendo una condición de impotencia por sus deseos, inquietudes y gustos no satisfechos. Se plantea la cuestión: ¿Se puede ejercer la ciudadanía respecto de los medios y la información, cuando en realidad se actúa únicamente como público o consumidor en relación a ellos? Se llegó a concluir que los grupos necesitaban espacios de expresión para poder acceder a nuevas informaciones acerca de la realidad, resultando dichos espacios radios comunitarios, periódicos, redes de comunicación de Instituciones además de periodistas comprometidos; sorprendentemente, no se efectúa ninguna demanda a los medios de comunicación ni al Estado, debido a la conciencia acerca de la limitación al respecto, por lo que no existen expectativas, asumiendo con esto su condición de ciudadanos y negando la condición de consumidores y de público de los medios. El sentido crítico debe ser desplegado en el momento de interactuar en y con los medios e involucrarse de tal manera, que sean capaces de establecer la influencia que estos tienen en la ciudadanía, proponer estrategias de acción desde el Estado para los medios y regular lo que las personas aprenden desde pequeños y que es promovido por ellos; lo ideal es pensarse como un ser integral y que los medios coadyuven en su desarrollo.

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