El maestro frente a la influencia educativa de la televisiónDentro de la práctica docente es importante el uso y aprovechamiento de los Medios, especialmente de la TV; por lo que la mediación del docente es vital, para ello se tiene que reconocer la influencia que ejerce la TV en los alumnos sin pretender que no existe y como maestro, hacerle frente, esto lo lleva a preguntarse como hacerlo, desde donde y con que recursos. Lo que es innegable es que no se puede ignorar; el cambio de actitud del docente debe manifestarse y no satanizarla per sé, ya que los alumnos la seguirán viendo y aprendiendo de ella, independientemente de las acciones que desde las escuelas se emprendan en contrario. Las causas principales que la vuelven blanco de los dardos de los docentes es el pensar que distrae a los alumnos, que los desmotiva a estudiar, no muestran ninguna inclinación por la lectura e incluso que no hacen tareas por no dedicar tiempo para ello; sin embargo se debe considerar siempre que todo aquello que permita el aprendizaje de los alumnos debe ser aprovechado por los docentes en una forma u otra. Lamentablemente son más las creencias o tabús bajo las que actúan los docentes, los miedos y fobias en especial al fracaso, son variados van desde considerarla con capacidad para entrometerse en la vida cotidiana disminuyendo el interés por la misma ya que los contenidos irreales toman importancia llamando a esto fijación de la agenda; se vuelve un inconveniente para los alumnos ya que sirve de distractor evitando hacer otras actividades como ejercicio, jugar, leer o hablar con los demás, lo que es sumamente cuestionable porque los niños no dejan lo que están haciendo para solo ver la TV; otro problema que se aduce es que a causa de la inmovilidad se tienen consecuencias físicas; otra opinión es que las televisoras no asumen su responsabilidad social y educativa ofreciendo cualquier mercancía a través de una programación que les proporcione utilidades sin preocuparse de no enfocar las decisiones hacia el cumplimiento de objetivos educativos ni de los efectos que causen en el televidente. El mayor problema en los planteles es que el docente no sabe que hacer ante el poder de seducción de la TV sobre los alumnos, aunado a la concepción de la educación que consiste en un esfuerzo, en un proceso de reflexión para pode asimilar un contenido, gracias a esto, los docentes no comprenden como se puede aprender más divirtiéndose y aparentemente sin esfuerzo. Esto tiene como consecuencia que los maestros y los responsables de la TV no acepten que ésta tiene una responsabilidad educativa. Cada docente debe hacer un análisis objetivo de los motivos preocupantes acerca de la TV, por sí misma, con respecto a los alumnos y lo que ocurre con su práctica docente, así se percibirá en forma real lo que es la relación con la TV y no lo que la imaginación provoca y se expresa en forma de juicios sin fundamentos. El docente con mente abierta debe pensar en una forma de vincularse con la TV, que se tome en cuenta lo que se pide y espera de ella, el papel que se le otorgaría en especial en la interacción con los alumnos y su desarrollo educativo. Así como la familia y la iglesia son instituciones educativas se deberá afrontar que los Medios de Comunicación también lo son y que su importancia va creciendo así como las escuelas se van deteriorando. El ver TV depende las condiciones del entorno, los límites para otras actividades aumentan los espacios de verla; otro efecto educativo es el ritmo variado y muy rápido de aprehender información presentándola simultáneamente, acelerando el ritmo de la percepción provocando emociones, actitudes, creencias y opiniones, generando habilidades en las nuevas generaciones como la capacidad de atender a una variada muestra de estímulos. Si la TV pone a los niños en contacto con el mundo, los docentes debemos apropiarnos de la información usándola, sin entrar en conflicto con los contenidos escolares sino compaginándola para hacer muy atractiva nuestra cátedra, pues la contundencia de las imágenes tiene un gran poder de convencimiento, por lo que es urgente un pluralismo televisivo.
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