
Del malestar al des-orden cultural, La modernidad de la TV en América Latina; Oralidad, cultura e imaginería popular; Diseminación del saber y nuevos modos de ver/leer.
La crisis de los modelos de desarrollo y de los estilos de modernización está rompiendo el orden establecido; los procesos que conforman la modernización se encuentran integrados al ritmo de la formación de capitales, a la internalización de mercados, la difusión de conocimientos y tecnología, la globalización de los medios masivos, a la extensión de la enseñanza escolarizada, al ritmo cambiante de la moda, a los estudios del comportamiento del consumidor. La cultura inserta en la globalización debe pensarse desde las nuevas estructuras de la comunicación, llenas de un discurso ambiguo encaminado a la mediación tecnológica y mercantil, cuyo protagonismo es mayor día a día, convertidas en conector universal; lo anterior ha traído consecuencias: la desmitificación de las tradiciones y costumbres, desmoronando la ética y modificando el hábitat cultural; si embargo las nuevas tecnologías y su uso, son asimiladas rápidamente por las nuevas generaciones, contrario al sistema de valores y normas éticas que es recompuesto muy lentamente. La experiencia audiovisual provoca un des-orden en la cultura ya que se contrapone al tipo de saber en la que se ha basado la autoridad hasta la fecha. La TV separa los espacios de descanso y de trabajo desordenando los límites del campo de la cultura, replanteando la percepción espacio-tiempo quedando separada del territorio y la lengua; remite a los nuevos modos de estar juntos: conectados sin encontrarse. El impacto de la TV no es medible de inmediato solo puede serlo en términos de la mediación social que logran sus imágenes; dichas imágenes provienen de lo que espera la gente o de lo que solicita. La TV expone los miedos de la gente, que son tanto el aumento de los índices de delincuencia como de la pérdida de la pertenencia provocada por el comercio, desapareciendo los referentes de la memoria colectiva, uniformando las conductas, erosionando la identidad, modificando la cultura. En América Latina ha sido un factor decisivo de los cambios políticos privilegiando el espectáculo sobre el debate político, la estética también se ha vuelto importante convocando a artistas, grupos de creación popular y de videos. La TV mezcla las tradiciones orales, gestuales, escritos, teatrales, cinematográficos, etc., haciéndolas cotidianas para la mayoría a través de imágenes que median el acceso a la cultura moderna. La modernidad nacional es identificada con la sustitución del estado por el mercado como agente constructor, lo que conlleva a una devaluación gradual de lo nacional; tal devaluación no proviene solo de la cultura audiovisual y de las transformaciones que la tecnología telemática realiza en la identidad sino del desgaste que produce la liberación de las diferencias. La modernización reubica al arte, el saber académico y la cultura industrializada bajo condiciones semejantes; cada vez es menos posible sustraerse de la información y de las iconografías modernas. Actualmente los medios masivos son agentes masivos de una cultura mundial que es percibida por las nuevas generaciones ligada a la expansión del mercado: cultura que permea sensibilidades e identidades nuevas conectadas a la globalización tecnológica. En América Latina se integran las mayorías a la modernidad sin dejar su cultura oral desde los géneros y narrativas, los lenguajes y conocimientos, de la industria y de los audiovisuales, transformando lo cotidiano por la pluralidad de textos que circulan; los niños que se vuelven independientes de los adultos exploran el mundo tecno-cultural lleno de imágenes sonoridad, tacto y velocidad, no se identifican con las tradiciones añejas sino a partir de la conexión en juegos de interfaz, con una total apertura en contextos distintos. La TV expone a los niños el mundo velado de los adultos, deja al descubierto la personalidad de padres y maestros; los alumnos actuales tienen nuevos modos de ver y de aprender, su desarrollo no solo parte del libro sino de lo que encuentran en su entorno, es por ello la diferencia entre la experiencia cultural desde la que hablan los maestros y aquella desde la que aprenden los alumnos. La escuela dogmatiza su aversión hacia el uso de los medios coartando la expresión de estilo individual y por ende la creatividad. ¿Podremos los docentes enfrentar el reto y transformar el modelo de comunicación y de enseñanza?
El libro y los medios: crítica de la razón dualista, en la Educación desde la Comunicación
Es innegable que cambiaron las formas de leer y de escribir, pero no se puede argumentar que toda la responsabilidad es de los medios tecnológicos, abriendo más la brecha generacional entre los jóvenes de hoy y los de ayer. Estos últimos consideran que la crisis de la lectura y en general de la cultura es por el uso de los medios audiovisuales; las imágenes hacen suyo el dogma dual de que solo a través de los libros se puede ser crítico, independiente y de pensamiento vivo y que los medios propician la espectacularización y la frivolidad. El eje central es el libro como lo único que provoca la razón y el argumento reflexionado, en donde las imágenes son solo manipulaciones irracionales y consumistas que se mueven a tal velocidad que no es posible sustraerse a la seducción de su contemplación, por lo que hace imposible el pensar a las grandes mayorías incluyendo a las minorías elitistas; dichas minorías las vuelven culpables de la violencia que impera, el vacío moral y la degradación cultural. Desde el pesimismo metafísico se piensa que es en la TV en donde se produce el espectáculo del poder y el simulacro de la democracia informativa a favor de los intereses mercantiles, imponiendo la banalidad a la mayoría de la programación; en realidad la TV es el medio que moldea o deforma los gustos populares, la narración, gestos y escenografías del mundo cultural popular, transformando las tradiciones en formas hibridas de diversos lenguajes y narraciones.
El libro seguirá siendo el instrumento clave para la primera alfabetización que servirá como base para una segunda conformada por múltiples escrituras del mundo audiovisual y el hipertexto. Se piensa en la articulación de diferentes modos de leer, libros y comics, videos y textos electrónicos: transitar entre leer libros y navegar textos, dándole un sentido social a la vida y al porvenir de la democracia. Lamentablemente no es esa directriz la que predomina en las escuelas, al contrario existe una satanización de los medios por docentes que quieren seguir con las mismas prácticas educativas igual a las de principios de siglo, olvidando las características de los nuevos alumnos y dejando solo expuesto a un joven cuyo único atributo es el ser consumista, desde aquí resulta imposible ver las potencialidades de los medios para educar. No todos los docentes están dispuestos a afrontar el reto cultural que lo anterior implica, y siguen enseñando desde la cultura que su visión y sensibilidad les indica y no desde donde los alumnos aprenden. Es necesario incorporar los nuevos campos experenciales, provenientes de las diversas áreas del conocimiento reorganizadas, de las redes de información y los flujos de intercambio con la ciencia, el arte, el trabajo y el ocio, además de los nuevos modos de representación y acción ciudadana. Es necesario repensar un sistema educativo que tome en cuenta los cambios culturales que se manifiestan de la relación de los alumnos con los medios y las tecnologías audiovisuales. Se carece de políticas culturales y comunicativas congruentes con el ámbito educativo, que dinamicen la educación y la creatividad incluyendo la invención científica y la innovación tecnológica. El cambio de actitud debe provenir de la escuela en el abandono de las ideas dogmáticas, de los efectos negativos de los Medios en el pensamiento, transformándose en un ecosistema comunicativo, con un proyecto que de entrada a las ciencias y las tecnologías, considerándolas dispositivos de productividad y además causantes de las nuevas formas de percibir, saber y de sentir, dentro de estrategias de conocimiento. Cada día se transforma la organización de las escrituras y las narraciones por lo que también se transforma la forma de leer, los alumnos consideran las diversas formas de lectura que brindan los medios tecnológicos a la par de lo que el libro pudiera aportarles. Si se piensa que los alumnos tienen diferentes estilos de aprendizaje, que han desarrollado diversas habilidades que les permiten adquirir los conocimientos de las muy atractivas imágenes y sonidos corriendo a grandes velocidades, entonces los docentes debemos pensar en las diversas formas en que podríamos aprovechar dichas características atendiendo a su inclinación por el uso de medios y tecnologías. Es difícil abandonar la práctica que ha funcionado durante años; sin embargo, los tiempos modernos exigen otras metodologías susceptibles de usarse para incrementar la capacidad de análisis y el comenzar a pensar a través de imágenes, dejando de lado los miedos del docente por lo que implica.
Es innegable que cambiaron las formas de leer y de escribir, pero no se puede argumentar que toda la responsabilidad es de los medios tecnológicos, abriendo más la brecha generacional entre los jóvenes de hoy y los de ayer. Estos últimos consideran que la crisis de la lectura y en general de la cultura es por el uso de los medios audiovisuales; las imágenes hacen suyo el dogma dual de que solo a través de los libros se puede ser crítico, independiente y de pensamiento vivo y que los medios propician la espectacularización y la frivolidad. El eje central es el libro como lo único que provoca la razón y el argumento reflexionado, en donde las imágenes son solo manipulaciones irracionales y consumistas que se mueven a tal velocidad que no es posible sustraerse a la seducción de su contemplación, por lo que hace imposible el pensar a las grandes mayorías incluyendo a las minorías elitistas; dichas minorías las vuelven culpables de la violencia que impera, el vacío moral y la degradación cultural. Desde el pesimismo metafísico se piensa que es en la TV en donde se produce el espectáculo del poder y el simulacro de la democracia informativa a favor de los intereses mercantiles, imponiendo la banalidad a la mayoría de la programación; en realidad la TV es el medio que moldea o deforma los gustos populares, la narración, gestos y escenografías del mundo cultural popular, transformando las tradiciones en formas hibridas de diversos lenguajes y narraciones.
El libro seguirá siendo el instrumento clave para la primera alfabetización que servirá como base para una segunda conformada por múltiples escrituras del mundo audiovisual y el hipertexto. Se piensa en la articulación de diferentes modos de leer, libros y comics, videos y textos electrónicos: transitar entre leer libros y navegar textos, dándole un sentido social a la vida y al porvenir de la democracia. Lamentablemente no es esa directriz la que predomina en las escuelas, al contrario existe una satanización de los medios por docentes que quieren seguir con las mismas prácticas educativas igual a las de principios de siglo, olvidando las características de los nuevos alumnos y dejando solo expuesto a un joven cuyo único atributo es el ser consumista, desde aquí resulta imposible ver las potencialidades de los medios para educar. No todos los docentes están dispuestos a afrontar el reto cultural que lo anterior implica, y siguen enseñando desde la cultura que su visión y sensibilidad les indica y no desde donde los alumnos aprenden. Es necesario incorporar los nuevos campos experenciales, provenientes de las diversas áreas del conocimiento reorganizadas, de las redes de información y los flujos de intercambio con la ciencia, el arte, el trabajo y el ocio, además de los nuevos modos de representación y acción ciudadana. Es necesario repensar un sistema educativo que tome en cuenta los cambios culturales que se manifiestan de la relación de los alumnos con los medios y las tecnologías audiovisuales. Se carece de políticas culturales y comunicativas congruentes con el ámbito educativo, que dinamicen la educación y la creatividad incluyendo la invención científica y la innovación tecnológica. El cambio de actitud debe provenir de la escuela en el abandono de las ideas dogmáticas, de los efectos negativos de los Medios en el pensamiento, transformándose en un ecosistema comunicativo, con un proyecto que de entrada a las ciencias y las tecnologías, considerándolas dispositivos de productividad y además causantes de las nuevas formas de percibir, saber y de sentir, dentro de estrategias de conocimiento. Cada día se transforma la organización de las escrituras y las narraciones por lo que también se transforma la forma de leer, los alumnos consideran las diversas formas de lectura que brindan los medios tecnológicos a la par de lo que el libro pudiera aportarles. Si se piensa que los alumnos tienen diferentes estilos de aprendizaje, que han desarrollado diversas habilidades que les permiten adquirir los conocimientos de las muy atractivas imágenes y sonidos corriendo a grandes velocidades, entonces los docentes debemos pensar en las diversas formas en que podríamos aprovechar dichas características atendiendo a su inclinación por el uso de medios y tecnologías. Es difícil abandonar la práctica que ha funcionado durante años; sin embargo, los tiempos modernos exigen otras metodologías susceptibles de usarse para incrementar la capacidad de análisis y el comenzar a pensar a través de imágenes, dejando de lado los miedos del docente por lo que implica.
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