domingo, 21 de octubre de 2007

EXPECTATIVAS EDUCATIVAS DE LAS AUDIENCIAS TELEVISIVAS

TELEVISIÓN ABIERTA Y AUDIENCIA EN ÁMERICA LATINA
La audiencia no es homogénea sino diferenciada, no es masiva, se encuentra segmentada en grupos. La investigación de las audiencias en TV tiene tres perspectivas de aproximación: La primera se refiere a la influencia de los medios masivos de comunicación en la vida social, en particular la TV; desde esta visión macrosocial se estudia entre otras, la influencia que concibe a los medios como aparatos ideológicos del estado. La segunda proviene de la industria televisiva, de la gerencia comercial de sus canales que se encarga de reunir información de las características de la audiencia para exponerla a los patrocinadores: La tercera de las perspectivas para el estudio de las audiencias proviene de la gerencia de programación y producción que van desde una etapa de análisis de interpretación cualitativa expresada en el raiting hasta una de previsión de la audiencia detectando las necesidades no satisfechas y los cambios culturales subsecuentes relacionados a la creación de programas dentro de una adecuada programación. La relación de la TV abierta con la audiencia por lo tanto debe procurarse en un contexto más amplio en el cual se enuncien los tres macroactores que intervienen: audiencia, demandas sociales y empresa televisiva. Cada actor se encuentra normado por leyes diversas tales como: la ley de la gratificación que contempla al actor llamado audiencia, fragmentado y realizando un consumo selectivo de la multiplicidad de canales abiertos por cable y satelital, buscando la gratificación a través de su consumo, se debe tener siempre en mente que si un programa no es elaborado con lenguaje audiovisual, no atrae a la audiencia y se vuelve marginal perdiendo el sentido público y a la vez la asignación de fondos por no tener dicho valor público. La ley del “deber ser” se encuentra fundamentada en los actores sociales, padres, maestros entre otros, que le asignan un comportamiento a cerca de los programas seleccionados para ver de entre los de alta cultura y no en las “telenovelas” que es el lado donde se encuentra la demanda del saber popular, impregnada por las diferentes culturas y religiones; esto genera conflicto por la separación de las llamadas conductas privadas gratificantes y las declaraciones verbales socialmente aceptadas, señalando por tanto los canales y la programación que deben emitir, en contraposición a la preferencia de la homogenización . El emisor de la TV abierta debe satisfacer a la sociedad diferenciada con su programación, por lo que genera excitación o irritación a los actores sociales, según en el lado donde se encuentren ubicados. La ley de la sustentación en donde el emisor empresarial es institucional y cuya norma para lograr dicha sustentación implica activar varias capacidades como la productiva en la cual se utiliza un lenguaje lúdico, afectivo y dramático a través de diversos géneros; la capacidad de gestión de la empresa; la prospectiva de la industria nacional e internacional; su capacidad de adaptación a un escenario dinámico; el ser un actor en relieve dentro del sistema televisivo; capacidad para posicionarse con consonancia corporativa diferencial; capacidad de contactar a la audiencia estableciendo programas atractivos y sustentables dentro de su programación pasando a ser un actor en el espacio público, respondiendo a las demandas de los actores que exigen el “deber ser”. Los tres actores se relacionan en forma circular de manera tal que su descuido lleva a una crisis, así mismo entran en un dinamismo para obtener recursos, gratificación de la audiencia y la satisfacción de los actores sociales.
EXPECTATIVAS EDUCATIVAS DE LAS AUDIENCIAS TELEVISIVAS
Evolución de la relación entre educación y televisión”, “Las expectativas educativo-situacionales de la mujer ama de casa” y “Las formas de realización y las expectativas educativas”.
La presencia del elemento educativo dentro del medio televisivo ha adoptado diversas formas; dentro de su evolución se pensó que el contacto masivo con la población escolar mejoraría la calidad educativa enfrentada a la deficiente escolaridad formal y con su intervención externa como TV pública instruccional; el concepto teleclase con horarios formales y programas relacionados con las materias atendiendo a un currículo escolar, promoviendo la relación formal alumno-maestro, que debía complementarse con materiales escritos; en algunos países se ha desarrollado la televisión educativa con documentales que son complementos visuales que estimulan la imaginación. La educación a distancia llamada teleeducación amplía el horizonte más allá de la escuela, perfeccionando y capacitando a los docentes permanentemente, se hace uso de los multimedios, se constituyen organizaciones especializadas en el ramo, se crean canales tecnológicos exclusivos para este tipo de educación; los canales de TV abiertos establecen una programación general que informa y entretiene. Otra fase es el uso de Internet, innovación tecnológica de la cual se espera que mejore la calidad de todo tipo de educación para adecuarla a los entornos locales, la calidad de los textos y el proceso de enseñanza en el aula y a una mayor actividad de los alumnos y padres. La idea actual es la integración de la TV instructiva formal con Internet en línea, es decir videos con programación curricular en forma televisiva pedagógica recibida por Internet. La tecnología de la TV por cable contiene canales con una segmentación de contenidos relacionados con la curiosidad cognitiva personal y el interés cultural. La audiencia en el hogar tiene una perspectiva de la relación educación-TV; La presencia masiva de la TV, arranca la primacía a la escuela de la formación de los alumnos, convirtiéndose en una agencia de socialización, revalorizando la importancia de la familia como mediadores ante la TV; las características lúdicas y emocionales del lenguaje televisivo no permiten la socialización de la lecto-escritura; la situación de las casas pertenecen a un espacio-tiempo cultural distinto de otros, de la cual se espera recibir expectativas existenciales en especial educativas, y la TV aporta temas cotidianos cuyo producto es la educación y entretenimiento. Al interior del hogar se muestran ciclos de vida con estados de ánimo, sentimientos y motivaciones: la etapa de intenso trabajo para el ama de casa en la que aflora la soledad, aislamiento y lejanía de las ciudades así como la necesidad de energía sicosomática que la prepara para el trabajo por lo que los programas deben transmitir sentimientos de compañía, deben ser interactivos y que permitan supervisar el entorno además de comunicar con tono enérgico físico y psicológico, por lo que se concluye que el ama de casa aparece más motivada por las necesidades cotidianas del hogar que por contenidos escolares. La etapa de descanso postmeridiano, el estado de ánimo procura energizarse, descansar y relajarse viendo TV, es aquí donde entran las telenovelas, desconectarse de la realidad; después al aprovechar la reconexión, se cultiva el transmitir programas de ayuda y servicio al hogar o testimonios de personas que cuentan la forma en que resolvieron un problema con el que se pudiera identificar, la expectativa educativa es ver otra forma de enfrentarlos. Enseguida viene otra etapa de trabajo y atención a los hijos, por los que las expectativas de programas son de entretenimiento para niños y para compartir en familia con los miembros de distintas edades. El ama de casa cede a otros la selección de programas de entretenimiento sano sin violencia, valores presentados en anécdotas. La siguiente etapa está llena de quehaceres y se relacionan con expectativas de información y descanso, se tiene una alta concentración, despejan tiempo para dedicarlo a un programa atractivo; un agregado a estas etapas es la salida de la mujer al sector laboral, originando intereses hacia la TV que provienen de esa inserción. Dentro de la forma de realizar un programa se debe tomar en cuenta la producción de una escenografía de intimidad y calidez con más creatividad, una conducción fuerte y dominio de la situación además de tener una estructura que convoque a la comunicación a través de la identificación, proyección de energía positiva, asertividad y seguridad así como empatía y solidaridad. Se denota la necesidad de realización de formas televisivas como el reportaje agonal que comunica protagonismo social a estratos bajos de la sociedad, para evitar el sentimiento de baja autoestima de estos actores que son de suma importancia dentro del sistema productivo, que proveerán al relato de la confiabilidad necesaria, otorgándole una apreciación como forma de aprendizaje a partir de la experiencia de los demás.

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